Alejandro Safdie: “Es mejor tomar decisiones sin las ataduras de nuestra montaña rusa emocional”

En tiempos de inestabilidad, los dueños de pymes asumen actitudes defensivas que puede beneficiar, pero también perjudicar a su marca. Qué rol ocupan las emociones, cuáles son las actitudes comunes en épocas de inflación, qué acciones realizan específicamente. Alejandro Safdie, experto en economía conductual, responde.

Alejandro Safdie: “Es mejor tomar decisiones sin las ataduras de nuestra montaña rusa emocional”

El año electoral, el dólar, la inflación y todo lo que gira alrededor de la economía argentina genera, casi inevitablemente, una movilidad emocional en los dueños de Pymes que accionan, muchas veces, en base a sentimientos. Estas decisiones, mezcladas con una cuota de racionalidad y “cabeza fría”, pueden conllevar a la estabilidad o el declive de los emprendimientos y/o pymes. Son conductas que son estudiadas por la “Economía Conductual”, que revela las tendencias cognitivas y emocionales humanas y sociales, para una mejor comprensión de la toma de decisiones económicas y del análisis de cómo afectan a los precios de mercado, a los beneficios y a la asignación de recursos.

En conversación con Multitaskers, el sitio de American Express para las Pymes, Alejandro Safdie, experto en el tema y Project Manager de Agilis, una empresa FinTech especializada en préstamos con garantía, responde a los interrogantes sobre la conducta usuales de los argentinos en tiempos de crisis. Sadfie es Licenciado en Economía UBA y está especializado en ciencias cognitivas aplicadas (economía del comportamiento) y su aplicación a la resolución de problemas asociados a modelos matemáticos. A continuación, sus palabras:

¿Qué tipo de comportamientos suelen tener los dueños de Pymes en épocas donde hay inflación?

Es difícil generalizar, ya que cada persona maneja su Pyme de forma diferente. La realidad es que va a depender de la estructura de la Pyme, el rubro en el que opera, el estado actual de sus finanzas, la relación con los proveedores y, principalmente, la educación financiera de su dueño.

Pero, en la gran mayoría de los casos, se suelen observar algunos comportamientos comunes como: reducir sus líneas de crédito corrientes; reducir su liquidez al mínimo, achicando la tenencia de pesos para resguardarse de la pérdida de valor del dinero, comprando otros activos: mercadería, maquinaria, dólares, bonos, u otros; dilatar el pago de facturas a proveedores para pagar menos en términos reales; aumentar constantemente (y a veces de forma exagerada) los precios anticipándose a la inflación esperada del tiempo que transcurre hasta cobrar el dinero; indexar sus precios, o directamente fijarlos en otras monedas (como por ejemplo el mercado de inmuebles o automóviles que se actualiza según el valor del dólar); perder mucho tiempo en la búsqueda constante de proveedores que aún no hayan actualizado sus precios y reducir la inversión productiva ante la incertidumbre en la demanda potencial y la ganancia real esperada.

¿Qué acciones suelen tomar como primera medida? ¿Dónde suelen recortar más los gastos?

En general lo primero que suelen hacer es subir constante y anticipadamente sus precios. Cuando la inflación se vuelve preocupantemente alta y viene aparejada de una crisis, las empresas deben reducir sus gastos. Para ello hacen cosas como reducir sus costos financieros, negociar más arduamente sus contratos de locación o ser más celosos con sus gastos energéticos. Pero, en general lo que mayor recorte recibe son sin dudas los salarios.

En valores nominales (en pesos) no bajan los salarios, pero simplemente no aumentan con la misma proporción o frecuencia con la que aumenta la inflación. En términos reales, los salarios pierden contra la inflación y la empresa se beneficia de eso.

¿De qué manera pueden los líderes de las Pymes ser más conscientes de su estado emocional o cognitivo a la hora de tomar decisiones en épocas difíciles?

Lo más importante radica en asumir dos cosas: que tenemos parte de nuestro aparato cognitivo funcionando en piloto automático constantemente, resultando en que gran parte de nuestras decisiones no son racionalizadas o conscientes; que tenemos un estado emocional fluctuante que no podemos elegir o controlar.

De esta manera ya sabemos que toda nuestra experiencia es subjetiva y está constantemente influida por el mundo que nos rodea, como por ejemplo nuestras relaciones, nuestra rutina, la información que consumimos o charlas con vecinos.

Muchas veces -particularmente en épocas difíciles- es mejor tomar decisiones de negocio con la cabeza fría, pensando a largo plazo, con menos ataduras a nuestra montaña rusa emocional. Para eso hay que intentar ganar objetividad buscando mirar las cosas a través de un lente más claro.

Una gran manera de hacer esto es buscar un espacio distendido (que nos guste) y diferente a nuestra rutina cotidiana en donde nos podamos concentrar con calma y plantear el desafío buscando despersonalizar la situación. Podríamos hacernos preguntas del tipo “si Juan Peréz tuviese esta empresa y tiene que tomar una decisión respecto a x desafío, ¿qué haría? ¿Por qué? ¿Qué consecuencias tiene a largo, mediano y corto plazo esta decisión?

Este ejercicio lo podemos hacer solos o acompañados, pero es muy importante compartir nuestras ideas antes de ejecutarlas con personas que queremos implicar en la decisión o que simplemente presten sus oídos.

¿Se puede emprender en épocas de crisis? ¿Por qué?

Si, claro. Las crisis son épocas difíciles en donde cambia rápidamente la situación de todos los participantes de una economía. Esto implica que surjan problemas nuevos a resolver y se pongan en jaque negocios actuales, abriendo las posibilidades a nuevos modelos de negocio.

Además, si la situación es realmente complicada pero emprendemos una gran idea, hacemos las cosas bien, y tenemos un poco de suerte, es muy probable que nos convirtamos rápidamente en referentes del mercado ya que la crisis hace que la competencia pueda rezagarse. Las regatas las ganan quienes saben navegar con viento en contra.

¿Qué incidencia tiene la economía conductual en los emprendedores durante las épocas de crisis? A partir de este factor, ¿pueden los emprendedores mantenerse a flote o desaparecer? 

Tiene muchísima incidencia. El optimismo es una de las fuerzas fundamentales a la hora de emprender. Detrás de la génesis de cualquier empresa siempre hay personas que creen que con una idea les va a ir bien y encaran el proyecto. Si no esperás que te vaya bien, no emprendés.

Teniendo esto en claro, invito a todos a hacerse la siguiente pregunta: ¿Alguna vez asistí a una charla o reunión con alguien que irradiaba optimismo, y me llenó de energía para enfrentar ciertos desafíos o problemas?

Esa energía se convierte en una motivación muy importante, y, en un contexto de crisis, a veces es la mayor diferencia entre perseverar con ideas innovadoras y tomar la decisión de abandonar un proyecto.  

Mantenerse en un ecosistema de emprendedores es una de las mejores maneras para entender la nueva dinámica económica desde distintas ópticas, germinar nuevos negocios, compartir aprendizajes y fundamentalmente cultivar ánimos.

En Agilis, por ejemplo, intentamos compartir constantemente espacios con otras empresas del mundo fintech, ya sea en talleres, paneles o incluso reuniones informales fuera de horario laboral con un café o trago de por medio. Le recomiendo alguna de estas prácticas a todos los emprendedores.

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