Cuando todas las Pymes exporten

El mundo globalizado, el desarrollo de las tecnologías y una mejor conexión entre los países provocaron el incentivo de las pequeñas y medianas empresas para ampliar sus mercados al exterior. Cuáles son los desafíos y cómo instalarse en las afueras.

Cuando todas las Pymes exporten

Por Patricia Furlong*

En pocos años, todos sabremos qué son las Pymex. La apócope de ‘pequeñas y medianas empresas exportadores’ es mucho más que una palabra. Es una estrategia de crecimiento de país de la que se están forjando hoy los pilares estructurales, a través de medidas oficiales y un cambio de mentalidad en el ecosistema de negocios. Vender al mundo es la oportunidad prometida por la globalización que, durante décadas, quedó trunca por factores internos y externos. En el horizonte, sin embargo, comienza a hacerse realidad.

La foto actual de las pymex dista de ser la ideal. Las Pymes representan 98 de cada 100 compañías en la Argentina, pero sólo 7.000 de ellas son exportadoras. En efecto, la última década sólo arrojó malas noticias para quienes soñaban con vender al mundo. En el sector industrial, por ejemplo, la base exportadora de las Pymes del segmento es más pequeña que la registrada en 2004, según cifras del Centro de Estudios para el Desarrollo Exportador (CEDEX), de la Universidad de Palermo. En 2009, la proporción de Pymes que pertenecían al “núcleo duro exportador” llegaba al 22%, cifra que se redujo al 14% en los últimos años.

La resiliencia de las pequeñas y medianas empresas locales muestra igualmente que la posibilidad de llegar al mundo es posible. Las que logran conquistar mercados a través de su creatividad y una buena aplicación de la tecnología, llegan a exportar más valor que las grandes empresas. Asegura un reporte de la consultora Abeceb.com que, mientras un kilo de mercadería exportado por una gran empresa rinde apenas US$ 0,74, en el caso de una pyme ese mismo kilo cotiza a US$ 1,35 y sube hasta US$2,32 si es el caso de una firma exportadora.

Cuando una Pyme no puede exportar tampoco es sostenible para el mercado interno. Hoy dan trabajo a más de 4 millones de personas, el 70% del empleo privado formal, cifra que llega al 80% en el caso del sector no registrado, según estimaciones oficiales. Sin embargo, su participación en el PBI es de sólo un 44%, frente al 52% que registran en los países desarrollados.

El nuevo horizonte se abre por la caída -lenta, pero continuada- de todas las barreras que tenían para crecer: escaso crédito, excesivos impuestos, burocracia administrativa y restricciones de tipo cambiario. La reforma impositiva recientemente aprobada, la expansión crediticia y el fin de todas las trabas de acceso al mundo comienzan a ser un hecho. Y la enorme burocracia comienza a ser desmantelada. El sistema ‘Exporta Simple’ es una prueba de ello: permite exportar hasta 600.000 dólares anuales a través de couriers, con la simplicidad de un par de clicks.

La apertura al mundo presenta nuevos desafíos de las Pymes de cara a su internacionalización y uno de ellos es la necesidad de adaptar las estrategias financieras. Expandir los negocios en el extranjero requiere de medios de pago confiables, rápidos y de bajo costo, una mayor frecuencia de viajes corporativos y soluciones crediticias que faciliten la exportación a un valor razonable hasta el momento del cobro.

Cuando todas las Pymes exporten la Argentina tendrá un mercado interno también más vigoroso y se habrá avanzado en una de las metas que cualquier empresa debe tener: ser más competitiva.

* VP y Gerente General de American Express Commercial Payments.

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