Zaffora Bespoke, del monasterio a la sastrería exclusiva

El sastre que hizo de su oficio una forma de vida. El aprendizaje y la puntillosidad que conllevó su posicionamiento como una de las marcas exclusivas que eligen políticos, empresarios y personalidades del espectáculo.

Zaffora Bespoke, del monasterio a la sastrería exclusiva

La primera pregunta que me hice cuando quise comenzar fue “qué hacer”, cuenta Nicolás Zaffora, sastre artesano y especializado en prendas bespoke. Su paso por un monasterio de clausura durante diez años le dieron la experiencia y solidez que hoy eligen políticos, empresarios y gente del espectáculo. “En esos tiempos confeccionaba las sotanas de los monjes”, relata Zaffora a Multitaskers, conocimiento e interés que adquirió de sus abuelos, sastres y talabarteros italianos.

“Lo primero que hice cuando quise comenzar con el emprendimiento fue comprar una máquina de coser”, expresa el emprendedor que comenzó a trabajar en una habitación de su casa que estaba desocupada. “Puse un tablón, una mesa para poder cortar y la máquina que compré fue una máquina portátil pero una máquina Singer de fundición antigua, que venía con un maletín de madera. Estaba incluso despintada y era pesadísima, pero cocía muy bien”. Aún tiene la máquina de coser como recuerda.

El traje se ha convertido en uno de los estandartes más significativos del hombre moderno, asociado al buen gusto y lo ejecutivo y la prosperidad. Nicolás Zaffora explica que hay tres tipos de trajes: Ready to Wear (listo para usar), Made to Measure (industrial a medida) y Bespoke (totalmente a mano, artesanal y personalizado). Hoy, son cada vez más los hombres que buscan prendas artesanales, a medida, y personalizadas.

El trabajo que realiza en su atelier, actualmente ubicado el bajo de Recoleta se caracteriza por ser Bespoke. Este término tiene origen inglés, que significa “prenda personalizada, hecha a medida o sobre el cuerpo”. “Este tipo de labor -describe Zaffora- requiere de un molde personalizado de donde se cortan únicamente los trajes y camisas de una persona. La prenda es elaborada totalmente a mano y es justamente por este motivo que se consiguen terminaciones limpias y sofisticadas. Asimismo, la prenda tiene una vida útil superior y el cliente recibe absoluta exclusividad”. 

El arte del buen gusto

Hace cinco años, el diseñador instaló su primer atelier en el Histórico Palacio Barolo, en el cual confeccionaba trajes para hombres bajo la marca Zaffora Bespoke. “La diferenciación se encuentra en el oficio del sastre artesano, su visión, su experiencia, su tacto para percibir lo que mejor se amolda al cuerpo del cliente, la cuidadosa selección de las telas, los colores y calce de las mismas”, describe el sastre y agrega que esta habilidad “se adquiere con los años, con el desarrollo exquisito de trajes a medida cada vez más perfectos. Otro punto relevante es que somos muy pocos los jóvenes artesanos en la región, quienes les hemos otorgado una nueva impronta”.

La firma del emprendedor tiene un marcado sabor europeo, pero que, al estar ubicada en Buenos Aires, pretende continuar con el valor en alza de la verdadera labor artesanal, garantizar la calidad y durabilidad de las prendas y sobre todo la confección manual de las mismas; combinando el gusto argentino también. “Creo que mi trabajo es un arte que me sorprende día a día, un verdadero trabajo artesanal en el que mi asesoramiento al cliente, en cuanto a los volúmenes que mejor convengan a su anatomía, como así también la línea y color que más le favorezcan en función de su color de piel, cabello y ojos, es un consejo que cada vez cobra mayor valor”.

El trabajar con clientes de alto poder adquisitivo permiten al experto desplegar mayores opciones en la elección de telas de lujo y prestar mayor atención a la obsesión por los detalles. “Las técnicas sartoriales empleadas en cada prenda son 100% manuales, son las únicas que consiguen dar volumen a las prendas obteniendo un perfecto asentamiento y comodidad en los movimientos y uso, evitando arrugas y desencajes. La realización de un molde con las medidas del cliente es importante ya que evitan las pruebas en posteriores encargos y a su vez posibilita los encargos a distancia”.

La puntada en el lugar adecuado

El aprendizaje para convertirse en sastre requiere esfuerzo, paciencia y rigurosidad. No se trata de una solo disciplina, sino de varias. “Esta la parte de costura que tiene varias etapas y también está la de corte que tiene que ver directamente con la anatomía del cuerpo. Es un aprendizaje muy largo, y la verdad es que entre nosotros los sastres siempre decimos que nunca terminamos de aprender pues siempre estamos incorporando conocimientos nuevos”.

La importancia de los mentores en el aprendizaje es una ventaja diferencial, como sucede en el caso de Zaffora. “Tengo muy buenos recuerdos de cuando estuve trabajando con mis maestros sastres. Tuve diferentes maestros que fueron acompañándome en las diferentes etapas de mi aprendizaje: con el armado de los pantalones y de las chaquetas, o bien en la etapa del aprendizaje del método de corte y pulido. Ellos me enseñaron el método de trabajo, a cómo hacer para que las prendas queden mejores para humanos y no para maniquíes”.

Hacer a mano un traje lleva un promedio de 70 horas de trabajo y más de 6000 puntadas a mano. El tiempo de entrega va desde 30 a 60 días. “Con la primera prenda Bespoke, nuestra casa elabora un molde para guardar una base confiable del cuerpo de cada persona. Este año abrimos un nuevo Atelier con muchos más metros cuadrados y showroom, también, para que puedan ver nuestro trabajo”. La marca piensa duplicar su producción para este año y poner énfasis sobre todo en posicionarse como la Boutique más exclusiva del país y una de la más representativas de la región. 

De emprendedor a emprendedor, Nicolás Zaffora concluye: “Es importantísimo que cuando alguien comienza un emprendimiento sepa lo que está haciendo o lo tiene que aprender, pero antes de lanzarse tiene que aprenderlo. Y después, tiene que ir consolidando pequeños pasos. La ganancia y el prestigio viene luego de mucho trabajo previo y aprendizaje”.

Anibal Parera

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