Maximiliano Baranoff, el empresario sustentable que colocó el bioplástico en el radar de las grandes marcas

El fundador de MAMALAND Bioplasticos cuenta qué lo motivó a emprender y cómo se abrió camino en el mercado con un producto innovador. Una experiencia de puro aprendizaje con muchos capítulos más por escribirse.

Maximiliano Baranoff, el empresario sustentable que colocó el bioplástico en el radar de las grandes marcas

Maximiliano Baranoff comenzó su carrera profesional sin tener en mente que la sustentabilidad fuera la que, tan sólo unos años más tarde, le abriría las puertas al mundo del emprendedurismo. En primera instancia, su meta estaba enfocada en convertirse en diplomático. Con tal propósito, obtuvo su licenciatura en Relaciones Internacionales y trabajó durante un tiempo en el Ministerio de Economía.

Sin embargo, al poco tiempo comprendió que allí no estaba su destino y decidió abandonar el trabajo para el Estado para comenzar a desempeñarse en una empresa noruega donde, según afirma el emprendedor, pudo desarrollar un perfil más comercial.

“Viajaba bastante y aprendí mucho, pero tenía ganas de emprender por mi cuenta”, afirma Baranoff. Empujado por el entusiasmo y terminar su trabajo en relación de dependencia, abrió una agencia de comunicación en Chile. Fue éste el primer vínculo que el emprendedor estableció con el mundo de la comunicación.

El desafío de emprender en familia

“Mi hermano, que es agrónomo y actualmente mi socio en MAMALAND, me propuso hacer algo con el foco puesto en lo sustentable”, explica. De esta manera –agrega- “empezamos a buscar alternativas y encontré el bioplástico, algo que en noventa días la gente podía ver el resultado”.

El primer desafío que tuvieron fue encontrar el material perfecto para que el cliente pueda vivir la experiencia del producto en su casa. En este sentido, contó que “hay mucho material trucho y, de los que son buenos, están certificados para compostaje industrial: lo tenés que meter en unas máquinas que son muy caras y que acá en Argentina no está la tecnología para hacer eso”.

Un mercado de nicho

Una de las primeras trabas que se les presentó fue insertar un producto que, en principio, puede llegar a ser hasta tres veces más caro que el plástico. “Una vez que pudimos pasar la rompiente como emprendedores de buscar empresas que nos empiecen a comprar, empezamos a trabajar con compañías del nombre de McDonald, Starbacks, Wallmart, Shell y algunos laboratorios”.

De esta manera –reconoce Baranoff-, se empezó a generar un volumen interesante de trabajo.  Las energías de Mamaland, explica su fundador, están puestas actualmente en poder desarrollar la materia prima a nivel local. “Eso bajaría mucho el costo, lo haría más competitivos y se masificaría mucho más para que deje de ser algo de nicho”, subraya.

Emprender en Argentina

El empresario con sensibilidad ecológica reconoce que ser emprendedor en Argentina significa ir resolvieron problemas sobre la marcha. A la hora de destacar una experiencia puntual –que luego influiría el rumbo del proyecto- recordó cuando la empresa casi se funde luego de un mal trago con la cadena de pagos. “Al principio, por ejemplo, la idea del proyecto era trabajar con bolsas de supermercado. Cuando empezamos a trabajar con algunas empresas grandes, nos pasó que algunas nos empezaron a pagar a los doscientos y pico de días. Casi nos funden”, recuerda el empresario.

En aquel momento decidieron que ése no era el camino que querían seguir y afirmó: “Me di cuenta que la bolsa, es algo que a nivel global tendencialmente tendría que empezar a desaparecer y desacelerarse. Entonces, empezamos a enfocarnos más en packaging para alimentos o indumentaria. También tuvimos reuniones con visitadores médicos de distintos laboratorios para que reemplacen la friselina por nuestro producto: que la misma bolsa pueda ser una experiencia en sí misma”.

Comunicar sustentabilidad

Hoy en día, Mamaland está empezando a exportar a Brasil y  Uruguay. Baranoff explica que buscan ser competitivos en toda la región. Por este motivo, “estamos avanzando con el desarrollo de la materia prima, acá o en Paraguay, por una cuestión de beneficios impositivos”.

Además –agrega-, “estamos desarrollando una agencia digital, ya que hay muchos clientes que les cuesta bajar y transmitirle el mensaje a sus públicos de interés, que es lo más importante para mí: llegar a la gente a través de las empresas que tienen un nivel de llegada y ya tienen un público cautivo”.

Sobre este proyecto, adelantó: “Estamos desarrollando una agencia digital para lograr que las empresas puedan comunicar a sus targets de una manera muy clara la sustentabilidad. Y que sea una manera dinámica e interactiva, tanto en retail como en consumo masivo y demás”.

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