‘Santa Sangría’, la historia detrás de la bebida que es un éxito en el mundo

En tan solo 18 meses, la compañía que busca reconvertir la unidad de negocio del vino con la sangría logró abrir mercados en más de 12 países. El foco en las degustaciones y la tendencia al consumo de bebidas alcohólicas listas para consumir, las claves de su crecimiento.

‘Santa Sangría’, la historia detrás de la bebida que es un éxito en el mundo

La sangría surgió en el siglo XVIII en la zona de las Antillas y del Mar Caribe. A través de barcos, marineros y piratas distribuyeron la bebida por el mundo hasta llegar a España, donde se instaló y se convirtió en una de las bebidas típicas de la zona. Más tarde, tendría su lugar en América donde, cada región, tomaría su impronta.

Con el buen vino del suelo argentino y la innovación del uso del envase Tetra Pak, un grupo de emprendedores, encabezados por Damián Torres, decidió crear la marca ‘Santa Sangría’, una empresa que surge con la idea de “reconvertir las materias primas de la región para poder elaborar productos diferenciales”. Pese a que, en un principio, contemplaba vinos, cocteles y productos alternativos a la leche animal, este conjunto de socios decidió jugársela en crear una sangría que finalmente no solo estaría destinada al país, sino también para el mundo entero.

“Santa Sangría nace de la necesidad de reconvertir la unidad de negocio de vino, en la cual no éramos competitivos, ya que en ese segmento competíamos contra empresas que tenía un volumen de producción al nuestro varias veces superior y esto no nos permitía poder competir en precios contra este segmento”, detalla en conversación con Multitaskers, Damián Torres, CEO de Nimbus, compañía que desarrolla la marca.

El problema, la solución

Ante un país con preferencia al vino y la cerveza y un poco reticente a nuevas propuestas, la tarea de instalar un nuevo producto en el mercado nacional no fue una tarea fácil. “El primer año fue muy complejo en Argentina, sobre todo, también, por la caída de consumo se hacía notoria en todas partes”, cuenta Torres. Esto, dio pie a levantar la mirada y observar otras oportunidades, es decir, nuevos rumbos: “A partir de la devaluación se abrieron las puertas de los mercados extranjeros y es ahí donde el producto comienza a tomar vuelo, ya que el consumo de sangrías es normal en el resto del mundo, no así en Argentina”, revela el CEO. En menos de un año exportaron a más de 7 países y vendieron Santa Sangría, desde el lanzamiento hasta Diciembre de 2019, por una cifra superior a los 475 mil dólares. Hoy su producto se comercializa en Estados Unidos, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Belice, Bolivia y Paraguay, y se encuentran terminando las certificaciones para poder exportar a México, Panamá, Ecuador, Vietnam, India y China.

Fueron varios los motivos los que permitieron el crecimiento sustancial y significativo de la marca que, en tan solo un periodo de 18 meses, exportó a más de 12 países. En primer lugar, Torres señala la importancia de haber desarrollado un producto que estaba siendo requerido a nivel mundial. “El aumento de la tendencia al consumo de bebidas alcohólicas listas para consumir (RTD Ready to Drink) y de bajo contenido alcohólico, permitió la rápida aceptación de Santa Sangría una bebida fresca, frutada, cristalina y de bajo contenido alcohólico”, remarca.

A su vez, uno de los grandes motivos, para el CEO, fue crear un producto de calidad que cuente con “todas las certificaciones correspondientes para poder demostrar capacidad de producción”. En este sentido contar con tecnología de Tetra Pak, explica, les permitió “asegurarles a nuestros clientes que vamos a poder responder cualquier demanda que tengan”. Un tercer motivo, que los ayudó a posicionarse, fue haber sido los ganadores de la medalla de plata con 91 puntos, en la feria de vinos VINANDINO 2018. La misma es una de la más renombrada en Latinoamérica y es certificada por la OIV (Organización Internacional de Vitivinicultura) con jurado internacional. Obtener este premio, amplía el empresario, les permitió posicionarlos “varios escalones arriba del resto de la competencia a nivel mundial”.

Frontal e innovador

Así como los motivos recién relatados, también hubo puntos claves que les permitieron ser relevantes y competitivos a la hora de hacer negocios. En primer lugar, ser “muy frontales” fue fundamental para encarar el proyecto: “Sabemos hasta donde podemos llegar en una negociación y hasta donde no. Esto nos permite siempre poder cumplir con nuestra palabra, en los mercados de exportación es muy valorado esto”. Es decir, saber decir que ‘no’ fue la llave para no comprometerse con aquello que, tal vez, no podían cumplir. “En muchas ocasiones, preferimos dejar pasar negocios que nos excedían en escala, aunque fueran muy tentadores para nosotros”, agrega.

A la hora de recomendar a los emprendedores, Torres remarca que estos, si quieren expandirse, deberán ser, por un lado, “innovador” y, por el otro, tener mucho “poder de observación”. Ante un mundo cada vez más pequeño por el avance de las tecnologías donde los consumidores están informados acerca de nuevas tendencias y productos y servicios de todo el mundo, el empresario recomienda crear un producto nuevo, “y no imitar productos que triunfan en otro país y tratar de replicarlo en el país como si fuera un invento nuevo” ya que esto, advierte, “no suele dar buenos resultados generalmente”.

Bajo este panorama, como cierre, el emprendedor recomienda agudizar el poder de observación para “poder ver estas diferencias y detectar oportunidades donde puedas colocar un producto o servicio que supla una necesidad de tu consumidor”.

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