Frizata, la marca que desafía el ‘status quo’ de los alimentos congelados

Transformar la cadena de producción y comercialización de alimentos fue el objetivo de José Robledo y Adolfo Rouillón. Expertos en la materia, crearon una compañía que busca llegar a más de 60 ciudades en seis países de Latinoamérica. Su historia.

Frizata, la marca que desafía el ‘status quo’ de los alimentos congelados

Ver la necesidad y emprender en base a ella. Con más de 25 años trabajando como socios, José Robledo y Adolfo Rouillón observaron que la cadena de producción y comercialización de alimentos era la misma hace más de 50 años: larga, lenta y obsoleta. Ante esto, decidieron crear un tercer emprendimiento juntos (antes habían creado ‘Amtec.net’, una eBuilder y luego ‘Congelados del Sur’, una empresa dedicada a desarrollar y fabricar productos para grandes empresas de alimentos) llamado Frizata que busca modificar dicha realidad.

“En esta cadena la hoy no está siendo aprovechada para crear valor para el consumidor, quien termina siendo el mayor perjudicado. Frizata nace como una marca que viene a desafiar el ‘status quo’ de la industria de los alimentos congelados y su distribución, con el propósito de desarrollar alimentos de excelente calidad, muy prácticos y a precios accesibles”, explica en su conversación con Multitaskers Adolfo Rouillón, co-fundador de la marca.

Luego de un tiempo de preparación, Frizata se instaló hace apenas un año en Rosario, con una inversión de más de USD 8 millones. Hace 60 días desembarcó en Buenos Aires (CABA y GBA) para aumentar sus recorrido y propuestas. Hoy, explica su creador, aumentaron 10 veces las ventas y están duplicando su tamaño cada 4 meses. “Eso significa que hay muy buena aceptación por parte de los clientes de toda la propuesta de valor. Nuestra proyección es llegar a más de 60 ciudades en 6 países de Latinoamérica”, detalla sobre su futuro.  

Motivos para crecer

A la hora de estudiar las claves que le permitieron crecer exponencialmente en tan poco tiempo, Rouillón va a definir tres puntos primordiales. El primero de ellos es haber entendido “la necesidad o el dolor” del cliente. La pregunta sobre qué problema se está resolviendo fue fundamental para poder diseñar una propuesta “de valor adecuada a ellos”. En segundo lugar, está el trabajo sobre dicho valor del producto que, para el cofundador, “es una construcción de todos los días que vamos haciendo en conjunto con el feedbak que recibimos de los clientes”.

Por otra parte, la tercera clave está en haber leído un cambio de tendencia en la alimentación de las personas. Estas mismas, asegura, buscan “practicidad para resolver su alimentación en el hogar, la calidad y variedad, a precios accesibles”. Por otra parte, otros movimientos asociados a estos como “estilo de vida, consciencia sobre alimentación y medio ambiente o transparencia en los precios, entre otros”, permitieron el crecimiento de la compañía. Esto se ve reflejado en las compras de los usuarios. Por ejemplo, entre los productos más destacados, de los 41 que ofrecen, la ‘FriBurger’, hamburguesa hecha principalmente a base de vegetales, es una de las más elegida.

Cambiar la realidad

A la hora de aconsejar a los colegas emprendedores, de acuerdo con su visión, el cofundador de la marca remarca que lo importante para emprender es tener “deseo de cambiar una realidad”. Para eso, aclara, deberán llevar adelante una serie de principios y valores que se aplican en el día a día, “desde una actitud incansable para enfrentar problemas y desafíos, movilizar y convencer a gente para sumarse al viaje hasta tener visión global y de largo plazo”, detalla. Bajo esta línea, afirma que es fundamental trabajar “sobre un problema genuino y suficientemente grande para generar un cambio profundo y de impacto en millones de personas”.

Ante los cambios constantes del país, el emprendedor sostiene que una manera de ser relevante y competitivo es, en primer lugar, saber que “no hay una única verdad” y que la realidad “cambia continuamente”. Con este contexto, sostiene que tiene que desarrollar una “gran capacidad de adaptación y aprendizaje”, y en este sentido siempre “estar atento al timing, adelantarse, estar un paso delante”. Esto, agrega, permitirá a los emprendedores a aprender a identificar “cuál es el mejor momento para lanzar, para hacer una campaña determinada, para no hacerla”.

El cliente tiene la voz, por ende, el control. Hoy las empresas saben muy bien que, un producto de mala calidad o una entrega defectuosa, puede costar y muy caro a las marcas. Una buena práctica, consciente y efectiva, puede provocar el gran desafío de cambiar el hábito del consumidor de ir al supermercado para que se inserte en el mercado online. Para eso, como cierre, Rouillón reflexiona y comparte la importancia de llevar adelante la denominada “profundidad del click”:

“Cambiar el hábito de ir al súper no es difícil, conozco poca gente que le divierte ir al supermercado y encima sabiendo que va a pagar caro y comprar calidad estándar. La clave pasa por demostrar que hay una alternativa real y transformadora y no solo 'comprar online'. Hay mucho más detrás del 'comprar alimentos por internet'. Cualquier marca de alimentos y/o súper puede vender por Internet pero si los productos, la propuesta y los precios son los mismos, ¿dónde está el cambio? Este fenómeno transformador de industrias completas gracias al uso de la tecnología, lo denominamos ‘la profundidad del click’”.

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