Bentejuego, intuición y equipo para crear la primera juguetería para adultos

Tras observar que los más grandes jugaban y querían comprar juegos, pero no tenían su local de juguetes, Florencia Bagnardi decidió crear un espacio que ‘habilite’ el juego en adultos. Cómo fueron sus inicios y las claves para romper con los prejuicios y proponer una nueva definición del verbo ‘jugar’.

Bentejuego, intuición y equipo para crear la primera juguetería para adultos

Más de una vez, intelectuales y personajes de distintos ámbitos definieron a la vida “como un juego”. Sumada a esta interpretación, también hay que agregar que la vida está llena de juegos y que es un espacio donde nunca se deja de jugar. Si, leíste bien, nunca. El prejuicio de que solamente juegan los chicos se desvanece al ver, por ejemplo, a dos adultos que están en una sala de espera e inventan a qué se dedica cada una de las personas que está sentada, o cuando tratan de embocan un bollo de papel en el tacho o corren carreras con las sillas de la oficina. Nadie se salva de jugar y la emprendedora Florencia Bagnardi lo entiende muy bien. Tras reflexionar lo dicho y observar que faltaba un espacio para juegos para adultos, decidió crear Bentejuego, una juguetería para los más grandes.

“La idea de crear la iniciativa surgió cuando observé que los adultos jugaban y querían comprar juegos, pero tenían que ir a comprarlos a jugueterías de niños. Me pareció interesante crear el canal de ‘juguetería para adultos’ y de esta manera ayudar a que exista un espacio que ‘habilite’ el juego en adultos”, detalla en su entrevista con Multitaskers, el sitio de American Express para las Pymes. Sin socios, pero con el trabajo en equipo de colaboradores y proveedores, decidió crear el emprendimiento con una inversión inicial 10.000 dólares.

Pero antes de eso, tenía que buscar el nombre que representaría su proyecto. Después de tanto buscar, finalmente surgió de una manera un tanto particular: con la propuesta de una amiga y el canto de un pájaro: “El nombre surgió en año nuevo de 2016. Nos habíamos ido unos días con unas amigas y yo estaba buscando nombre. Cada una armaba listas con propuestas y a una se le ocurrió el juego de palabras “ven, te juego”. Justo escuché cantar a un benteveo y me pareció que era una señal así que le puse Bentejuego. El resto del fin de semana no paramos de ver benteveos por todos lados”, relata Bagnardi que hoy vende 18 productos de fabricación propia y 27 de otros proveedores afines a la marca.

Originalidad y creatividad

Fue así que la propuesta (y la apuesta) de la emprendedora fue crear y diseñar juegos que sean de agrado para los adultos. Un punto clave, revela, fue la creatividad “de la idea, de los productos, el diseño y el enfoque sustentable”. Esto, le permitió encontrar una propuesta diferencial que no había en el mercado. A la hora de crearlos, la ingeniera industrial cuenta que habitualmente las ideas “surgen con algún disparador de algo que vi o algo que me comentan” y revela que pensarlos y diseñarlos “es lo más divertido y es un proceso muy fluido y creativo”.

Es así como la propuesta de juegos es amplia y variable. Por ejemplo, comparte que hay juegos para previas, juegos familiares, juegos para parejas, juegos para que compartan adultos con niños. Pero una de las opciones diferenciales, son los kits para aprender hobbies o hacer actividades en casa: “Por ejemplo, los kits para hacer cerveza, para hacer perfumes, para aprender xilografía, hacer stencils, armar una huerta, hacer juguetes de madera, entre otros. Son para momentos de soledad o para compartir el tiempo con alguien de una manera diferente, más desde el hacer y la creatividad”, cuenta.

Intuición y equipo

Sobre su manera de hacer negocio, Bagnardi revela que lo hace de manera “intuitiva” y comparte sus tres puntos fundamentales para mantenerse a flote en contextos tan cambiantes como los que hay en el país: “Creo que un emprendedor debe tener flexibilidad para adaptarse a los cambios, tolerancia a la frustración y creer en lo que hace ya que el contexto en Argentina es muy variable y generalmente difícil, pero si estás atenta y tenes poder de adaptación también podes encontrar buenas oportunidades”, reflexiona.

A la hora de describir sobre lo que hay que tener en cuenta para crear y crecer en un emprendimiento, la ingeniera explica que pasó por dos etapas que hicieron rever cuáles eran finalmente los puntos claves para iniciar y potenciar un emprendimiento: “La primera vez que armé un proyecto creí que era la idea y los recursos para ejecutarla. Si bien hoy creo que eso es algo fundamental, me di cuenta de que es muy importante el equipo de trabajo. Trabajar con personas en las que uno pueda confiar y que realmente tengan ganas de trabajar y estén alineadas con el objetivo del proyecto. Si bien no tienen que ser socios necesariamente, creo que es importante trabajar con un buen equipo”, se explaya.

Jugar con solidaridad

Más allá de los juegos, el contexto actual la llevó a buscar otras iniciativas que estén vinculados a sus negocios. Mantener margen y volumen de ventas a la vez se hizo cada vez más difícil. Esto, fue lo que la incentivó, junto con su colega Marta Castro, a organizar talleres solidarios para empresas donde crean juguetes de madera que luego son donados a niños. “Los talleres me ayudan no solo a no tener tanto capital inmovilizado y a tener más dinamismo en el negocio. Además, al tener un factor solidario, renuevan la energía del proyecto y la motivación”, sostiene.

Luego de tanto hablar de juguetes y emprendurismo, Multitaskers le preguntó qué significaba para ella el concepto “jugar”. Con su experiencia y testimonio nos responde:

“Para mi jugar significa ser más uno mismo, con menos limitaciones, más genuino, fluido y relajado. Durante el juego cambian las reglas, hasta a veces uno puede ser otra persona, eso le saca mucha carga a las exigencias que uno tiene y permite conectar con otras partes de uno mismo y del otro. Eso sí, si te animás a jugar”.

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