Los medicamentos biológicos copan el debate sobre el futuro de la salud

Las fórmulas químicas fueron las estrellas de la evolución de los laboratorios en las últimas décadas. Hacia el futuro, en cambio, aparecen los medicamentos biológicos como una alternativa real. Qué son, para qué sirven y la importancia de las alternativas biosimilares para superar barreras de costos y acceso.

Los medicamentos biológicos copan el debate sobre el futuro de la salud

En mayo pasado, se llevó a cabo el Forbes Summit Health Care en el Sheraton Buenos Aires Convention Center. Empresarios, médicos y funcionarios se reunieron para intercambiar miradas sobre el momento actual de la salud. Durante el evento, uno de los puntos tratados fue el giro del mercado farmacéutico hacia los medicamentos biológicos. Marcelo Figueras, presidente de Laboratorios Richmond, manifestó durante el evento su convicción de que la Argentina tendrá una industria local fuerte en términos de producción de esta clase de medicamentos.

Esta tendencia en alza se presta para el debate a nivel global, con una coyuntura médica actual que se preocupa por la creciente tensión por la patente de los medicamentos biológicos y biosimilares. ¿Pero qué son y por qué son innovadoras estas alternativas a los medicamentos químicos?

El médico Mario Schiter, vicedirector médico operativo del Hospital Británico, explica: “Los medicamentos biológicos se hacen a partir de organismos vivos. A diferencia de los tradicionales, se basan en técnicas biotecnológicas que son las que modifican los organismos vivos para realizar una función”. Éstos aparecieron en los años 80’ y son muy importantes porque se utilizan para tratar enfermedades como el cáncer, la diabetes, la esclerosis múltiple y las enfermedades autoinmunes.

Cuando un paciente recibe un medicamento biológico, añade, éste funciona como una proteína natural que resuelve los síntomas y previene (o retarda) la progresión de la enfermedad. Son innovadores por la introducción de la biotecnología, la cual consiste en la aplicación de métodos científicos y de ingeniería para manipular organismos vivos como las bacterias o levaduras con el fin de producir bienes y servicios.

 

Diferencias con los químicos

En primera instancia, lo que distingue al medicamento biológico de uno químico es su estructura molecular compleja, a diferencia de una molécula pequeña y estructura sencilla en el caso de los químicos. Además, estos últimos se hacen siguiendo una receta que decanta siempre en el mismo producto. Sin embargo, esto no sucede con los medicamentos biológicos, cuya producción está ligada al cultivo bajo condiciones muy determinadas. Esto genera que, aunque se utilicen los mismos ingredientes básicos, factores ambientales como la temperatura puedan incidir y generar que se obtengan productos distintos.

En otro orden, Schiter explica señala que “otra diferencia importante es que los medicamentos biológicos no se pueden tomar por vía oral ya que sus proteínas están diseñadas de formal tal que no se absorben”. Por este motivo, sólo se expanden de forma inyectable. Además, cabe destacar que, a diferencia de los tradicionales, los medicamentos biológicos son heterogéneos: estructura mixta, propiedades y estructura biológicas menos predecibles y difíciles de reproducir exactamente.

 

Medicamentos biosimilares

El Boletín Informativo sobre Medicamentos biológicos y biosimilares, elaborado por la Alianza Internacional de Organizaciones de Pacientes (IAPO), explica que “debido a que muchas de las patentes de estos medicamentos biológicos originales han alcanzado su vencimiento, otros fabricantes pudieron producir versiones muy similares a estos medicamentos: los medicamentos biosimilares”.

La Organización Mundial de la Salud define a este tipo de medicamentos como “un bioterapéutico  similar en términos de calidad, seguridad y eficacia a un producto bioterapéutico ya licenciado”. Al igual que los medicamentos biológicos, son productos biotecnológicos, semejantes a su estructura, función y fundamento clínico.

El IAPO entiende que la carga de las enfermedades crónicas está aumentando en todo el mundo y, por ende, garantizar el acceso de los pacientes a medicamentos seguros, de calidad, accesibles y modernos, como los medicamentos biológicos, es vital para mejorar la salud. “Los biosimilares proporcionarán medicamentos alternativos para los pacientes, generalmente a un costo inferior que el medicamento biológico original, lo que hará que estos medicamentos que salvan vidas sean más accesibles e incrementarán las opciones para los pacientes, médicos y centro de atención de salud”, destaca IAPO en su Boletín.

En este sentido, Schiter agrega que “los medicamentos biosimilares son más económicos y permiten un tratamiento de buena calidad y de mayor acceso para la población de escasos recursos”. El futuro de los medicamentos le dará o no razón.

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