Evitar el agotamiento: El caso en contra de "Fallar rápido, fallar a menudo".

El mundo de las startups ha glorificado el espíritu de “fallar rápido, fallar a menudo” hasta el punto de que muchos jóvenes emprendedores todavía piensan que es la única forma de tener éxito.

Evitar el agotamiento: El caso en contra de

En muchos casos donde los jóvenes buscan llevar su próxima gran idea al mercado a través del método de intentar y fallar una y otra vez, se ven obligados a dedicar mucho tiempo a corregir sus errores. El problema surge cuando se ven estos fracasos repetidos como una narrativa lineal en lugar de como un proceso exponencial de aprendizaje y evolución.

Si te has encontrado en esta situación y te sentís tan atascado que no tenés tiempo para mirar el panorama general de tu negocio o de tu vida, te arriesgás a perderte lo que considero los verdaderos beneficios del espíritu empresarial: hacer lo que amás, hacerlo con las personas que amás, tener tiempo para perseguir otras pasiones, generar un impacto y ser bien compensado.

La verdad es que los emprendedores con experiencia en realidad son mucho más reacios a arriesgarse de lo que la gente piensa. Son maestros en el manejo de riesgos porque, cuando tenés 10 empleados cuyas familias dependen de vos, no podés moverte demasiado rápido y no podés cambiar demasiadas cosas.

Eso no quiere decir que los emprendedores experimentados nunca fallan. Intentan cosas que no funcionan, pero toman las lecciones de esas experiencias y las utilizan para dar saltos exponenciales hacia adelante. Entienden que "fallar rápido, fallar a menudo" no es un mapa hacia el éxito, es una receta para el desastre y el agotamiento.

Te presentamos una forma más saludable para desarrollar un negocio exitoso:

1. Creá un plan de vida

El primer paso y el más importante es averiguar cómo querés que sea tu vida. Un ejercicio útil es imaginar que asistís a tu propio funeral. ¿Quién está ahí y qué dicen de vos?

Este ejercicio puede ser realmente esclarecedor porque te muestra lo que más valorás y cómo te gustaría que fuera tu vida. A partir de ahí, podés crear una lista de deseos para los próximos 10 años. ¿Qué querés para tu carrera y tus relaciones? ¿Cómo querés que sean tus finanzas? Una vez que tengás en mente tus objetivos personales a 10 años, dividilos en objetivos más pequeños para los próximos años.

2. Integrá tu plan de vida con tu plan de negocios.

Para realizar tu plan de vida de 10 años, es importante comprender cómo tu visión de tu vida se integra con las realidades prácticas de tu negocio. Si tu plan de vida gira en torno a la libertad ("Voy a trabajar 25 días al año y tendré un negocio de 300 millones de dólares"), será difícil de lograr. Debes comprender cómo los objetivos a 10 años de tu negocio se alinean con tus objetivos personales.

Para hacer esto, debes tener muy clara tu propuesta de valor única, los problemas que necesitás resolver como negocio y tu estrategia de marketing para los próximos tres años. Solo entonces podrás alinear tus realidades comerciales y tus objetivos personales.

3. Obsesionate con la delegación.

Liderar desde un nivel superior comienza con la autoconciencia: debes comprender tus fortalezas, debilidades, gustos y aversiones. Cuando empecés a concentrarte en lo que amás y en lo que sos bueno, siempre estarás haciendo tu mejor trabajo y podrás hacer más.

Para poner esto en acción, podés dibujar un gráfico con cuatro cuadrantes. El cuadrante superior izquierdo es para las cosas que te encantan y en las que considerás que sos excelente. El cuadrante superior derecho es para las cosas que te gustan y en las que sos bueno. La parte inferior izquierda es para las cosas en las que sos bueno pero que no disfrutás. Y la parte inferior derecha es para las cosas que no te gustan y en las que no sos bueno.

Luego, hacé una lista de todas las tareas que manejás personalmente y categorizá estas actividades en esos cuatro cuadrantes. Debes buscar delegar, automatizar o eliminar todo lo que se encuentre en los dos cuadrantes inferiores.

4. Rodeate de personas a las que puedas incluir en tu visión de 10 años.

Una vez que sepas cómo debes dedicar tu tiempo, podés usar la configuración de tu cuadrante para priorizar la contratación. El objetivo es encontrar personas cuyo cuadrante superior coincida con tus cuadrantes inferiores. Cuando encontrés personas cuyas fortalezas y deseos sean inversos a los tuyos, podrás eliminar las tareas que agotan tu energía y perseguir las que te energizan. Encontrar personas en las que puedas delegar también te ayudará a dar un paso atrás y ver el panorama general.

Al ser honesto sobre lo que te gusta y cómo querés vivir, podrás avanzar con claridad. También será menos probable que sufras fallas repetidas por falta de planificación. Podrás establecer un equipo para lograr tus objetivos, de modo que puedas dedicar menos tiempo intentando cosas y más tiempo a construyendo algo nuevo.

¿Qué te gustaría leer?

Suscribite al Newsleter Multitaskers

No hagas negocios sin ella