Emprendimientos sustentables, nacidos desde y para los consumidores verdes

Maggacup, Toncreaton y Xinca operan en mercados diferentes, pero comparten una misión: fabricar productos sustentables. Son ejemplos de cómo ser ‘verde’ puede convertirse en un buen negocio.

Emprendimientos sustentables, nacidos desde y para los consumidores verdes

La mayor conciencia ambiental está generando una oleada de nuevas ideas que se transforman en emprendimientos y hasta en grandes negocios. Mientras los consumidores entienden cada vez más la necesidad de optar por una forma de vida verde y sustentable, una nueva generación de emprendedores logra captar importantes oportunidades de negocios. Multitaskers entrevistó a tres de ellos y descubrió un cambio de paradigma en la forma de gestionar las empresas.

“La fuerza de los negocios y del mercado pueden ser los grandes promotores del cambio de paradigma. Porque la madre tierra necesita de seres humanos cada vez más activos en materia de preservación y respeto de sus recursos. Por todos los seres, humanos y no humanos. Por los que están y por los que vendrán.”, inicia la charla con Multitaskers Clarisa Perullini, una de las socias fundadoras de Maggacup, una ‘copa menstrual’ que reduce el impacto en la huella de carbono que dejan productos como toallas femeninas o tampones.

Emprendedores como esto entienden que no sólo se trata de fabricar productos sustentables, sino que también pueden aportar más allá del negocio. Por eso, en marzo de este año firmaron una alianza con Banco de bosques, por la que se comprometieron a donar, por cada copa vendida, lo necesario para conservar un metro cuadrado de selva misionera del desmonte.

“Actualmente estamos presentado un proyecto para poder llegar a todo el sector educativo. Comenzamos a reducir basura. Las mujeres en la Argentina arrojamos 132.000 toneladas de basura que no se biodegrada. Ahora, hay más de 4.000 mujeres que ya tienen su copa y no tiran basura. Estamos mejorando día a día ese número”, suma Luciana Comes, directora de la marca y encargadas de desarrollo de negocios sustentables.

Diversión sostenible

Con el mismo fin en Villa Allende, Córdoba, Fernando Rabellini (foto) creó Toncreaton, una empresa que promete eco-diversión. Diseña, produce y comercializa juguetes 100% reciclables como una propuesta lúdica y educativa fomentando la creatividad a temprana edad, el desarrollo de la imaginación y la vuelta al empleo de materiales básicos.  Es diseñador gráfico y desde su profesión quería cambiar “algo”. Realizó consultoría en la industria de papel y cartón y por la cercanía con la materia prima decidió iniciar su propio proyecto, a fines de 2013.

“Me importa mucho lo que viven los niños y lo que sienten y algo me hizo ‘click’ que logró el primer lanzamiento de juguetes reciclables. Son una pieza de cartón que con plegarlos lo arman y luego lo pueden pintar. En el momento que no lo usen más se puede reciclar y reutilizar en otro producto”, afirma, en diálogo con Multitaskers.

La inversión inicial para producir 400 juguetes fue de $ 10.000 y muchas horas de trabajo. Este mes inició la distribución de su primer contrato por 4.000 unidades y, para ello, sumó otros $ 60.000. Tiene acuerdos con jugueterías, centros para niños y editoriales para comenzar la expansión de un negocio que promete casi el doble en ganancias.

Un calzado especial

En el caso de Xinca, realizan calzado con neumáticos. Formada por tres amigos mendocinos, esta empresa se fundó con el objetivo de “dejar de ser espectadores de las problemáticas sociales y ambientales para buscar soluciones”. A fines de 2013 ganaron el reality show transmitido por Telefé “El Emprendedor del Millón” y, de esa manera, consiguieron el dinero para comenzar su empresa.

“En Xinca queremos ser algo más que zapatillas. Queremos hacer negocios de una forma diferente, con compromiso social y ambiental”, explica Ezequiel Gatti, líder del proyecto. Tal como lo dice además del producto, brindan trabajo a personas que se encuentran en estado de vulnerabilidad. “Deseamos expandir nuestra idea a toda América, generando el mayor impacto social y ambiental que podamos alcanzar”, agrega Gatti, que invirtió los $ 500.000 del concurso televisivo en maquinarias, acondicionamiento de un taller inclusivo y campañas de comunicación.

“Arrancamos en diciembre del año pasado tras investigar a fondo sobre los procesos de reciclado. Este año fue de mucho trabajo y estamos notando buenos resultados y el más importante es que generamos conciencia”, afirma contento. Un caso más de cómo la conciencia social puede transformarse en un buen negocio.

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