Más allá de ofrecer un buen producto o servicio, comunicar claramente por qué existe tu negocio puede ser clave para atraer clientes leales, talento comprometido y aliados que compartan tus valores. Adam Katz, fundador de la consultora In–Practice, que asesora a pymes y organizaciones creativas, define el propósito como “el estado futuro que una empresa busca alcanzar, integrando sus valores y objetivos estratégicos”. En otras palabras, es el motor que guía cada decisión del negocio.
Charlotte Levitt, directora global de marketing y comunicación de B Lab Global —la organización que certifica a las empresas B— destaca que el propósito ya no es una tendencia, sino una exigencia. “Quienes apoyan tu negocio —clientes, personas del equipo, inversores— quieren saber por qué existís más allá del beneficio económico”, explica. Levitt cita el Edelman Trust Barometer, un informe global sobre confianza que muestra cómo la percepción del propósito impacta directamente en las decisiones de los distintos públicos. “Priorizar el propósito es fundamental, porque quienes hacen que tu negocio crezca lo valoran profundamente”, señala.
Nadia De Ala, fundadora de Real You Leadership, atribuye el crecimiento de su empresa a un propósito claro: cerrar la brecha de liderazgo y salarial interseccional para mujeres BIPOC y personas racializadas. Su consejo para líderes de pymes: “Dejá que tu propósito evolucione con vos. No te aferres a lo que ya no esté alineado con quién sos o con el impacto que querés generar.” De Ala recomienda reflejar el propósito en todos los canales de comunicación:
También sugiere respaldar el propósito con evidencia concreta, como testimonios de clientes, casos de éxito o datos medibles. “Si ayudás a alguien a ahorrar dinero o tiempo, o a alcanzar un objetivo importante, mostralo con ejemplos reales”, afirma.
Para Katz, un buen propósito cumple tres funciones: alinea al liderazgo, da claridad al equipo y sirve como filtro para tomar decisiones. En redes sociales, recomienda priorizar la autenticidad y las acciones reales: “Menos declaraciones y más hechos. Los mensajes sobre valores y propósito pueden sonar vacíos si no se respaldan con acciones visibles. Lo más poderoso es invitar a la comunidad a participar de causas significativas.” Publicar iniciativas concretas —como apoyo a proyectos sociales, participación en eventos comunitarios o compromiso con temas relevantes— fortalece la credibilidad y evita caer en el virtue signaling (mostrar compromiso solo para ganar aprobación).
El propósito no solo se comunica hacia afuera: también se vive dentro de la empresa. Levitt destaca que los negocios guiados por valores suelen atraer personas que comparten su visión. Ejemplo de ello es Greyston Bakery, una empresa B con sede en Nueva York que aplica un modelo de contratación inclusiva: ofrece oportunidades laborales a personas con antecedentes penales o dificultades crediticias, priorizando la disposición y el compromiso. “El resultado es un equipo diverso, leal y altamente productivo”, afirma Levitt. “Cuando una empresa comunica su propósito a través de sus acciones, construye una base sólida de confianza y pertenencia.”
Definir y comunicar el propósito no es solo un ejercicio de branding: es una estrategia de crecimiento. Expresar con claridad por qué existe tu negocio y cómo genera impacto fortalece la relación con quienes te rodean —clientes, equipo, socios e inversores— y crea las condiciones para un futuro más sólido y significativo.