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Mohed Altrad: de la tribu a la empresa

La conmovedora historia de un empresario salido del desierto literalmente. Hoy es CEO de un grupo que lleva su apellido y que tiene por objetivo hacer feliz a sus empleados. La biografía de un hombre con la curiosidad y el compromiso suficiente para llevar sus ideales a la realidad.

Mohed Altrad: de la tribu a la empresa

La infancia del joven Altrad no es recomendable para ningún niño. Hijo del líder de una tribu beduina caracterizada por ser nómade moradora del desierto de Siria y África septentrional. Los mismos son caracterizados por su fuerza, agresividad y tácticas bélicas que les sirvieron en el pasado para combatir con imperios sedentarios vecinos. La madre era apenas una niña de 13 años pobre y despreciada que falleció tiempo después del nacimiento de Mohed, su segundo hijo. Los maltratos que soportó de su marido, en parte por violaciones y golpizas, hicieron que él y su hermano mayor pasaran a ser criados por su padre. La brutalidad de la vida en aquella tribu se llevó también la vida de su hermano a manos de su padre. La situación se tornó insostenible y su vida comenzó a desarrollarse en Raqqa, ciudad de Siria, actualmente tomada una facción por el Estado Islámico, donde pasó tiempo con su abuela, quien lo contuvo lo mejor que pudo a pesar de su situación de pobreza. 

La educación de quien sería reconocido empresario en Francia como Emprendedor EU Mundial del Año, no fue fomentada en un comienzo. Su abuela quería convertir al muchacho en pastor, por lo que rehusaba a una educación formal. Pero esto no detuvo al joven curioso que cuenta en entrevistas que, cuando salía a pastorear, pasaba por las escuelas y se detenía a mirar por las rendijas de las paredes para saber qué hacían los niños de su edad. Allí podía ver los garabatos en la pizarra, caligrafía que no podía comprender pero que no dejaban de cautivarlo. De carácter sumamente perseverante, el joven beduino terminó estudiando y, como si fuera poco, brilló por entre todos sus compañeros de aula. Las buenas calificaciones en la escuela le valieron al humilde pastor terminar con gran parte de su cuerpo bajo la tierra, fruto del enojo injustificado por parte de sus compañeros. Según dice, Altrad logró escaparse gracias a su instinto de supervivencia.

Fortalezas y virtudes

A pesar de tantos golpes, los vientos de su fortuna comenzaban a soplar. Una pareja sin hijos se decidió por adoptar al adolescente beduino, tomándolo bajo su protección y facilitándole educación y las comodidades básicas. Su aplicación para los estudios continuó y a los 17 años consiguió una beca para estudiar en Francia, luego de querer ingresar en la Universidad de Kiev y ser desplazado por falta de cupos. Así es que terminó en la universidad de Montpellier, una de las universidades con más antigüedad de Europa. Apenas si sabía hablar francés, pero eso no resultó impedirle seguir adelante. Tras días y noches de estudio, Mohed Altrad obtuvo un doctorado en Ciencias de la Computación, abriéndole las puertas a trabajos en empresas de Francia con buena remuneración y un estilo de vida que le permitía observar su nuevo panorama desde otra perspectiva. El trabajo en la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dhabi, le dieron tanto dinero que no sabía qué hacer con él, así que ahorró.

El doctorado y el empleo parecían no satisfacer al futuro empresario, había algo en él que anhelaba ser partícipe íntegro de su realidad. El exitoso profesional se puso de acuerdo con un compañero y, en 1995, compraron una fábrica de andamios que estaba casi en bancarrota, lo que sería el primer paso para la fundación de Altrad Group. Su procedimiento para adquirir y optimizar las empresas parecía llevar siempre el mismo sello: tratar bien a sus empleados. A eso le sumó la visión en los andamios e insumos para la construcción, elementos imprescindibles que nunca dejarían de ser importantes “No es la última tecnología -pensó- pero andamios siempre van a hacer falta”. A ello se le sumaron las carretillas, luego las mezcladoras de cemento y el abanico comenzó a desplegarse y abarcar cada vez más protagonismo. Aún al comienzo, su empresa no daba dinero, todo lo contrario, iban a perdida con su socio. ¿Qué hizo que se revierta la situación? Los bonos que otorgaba a sus empleados por buen desempeño, los principios a los cuales se comprometían a cumplir y, por supuesto, su actitud expansiva de estar presente en cada vez más mercados, adquiriendo más compañías locales.

Frutos del desierto

La pequeña empresa, cual barco repleto de agujeros que no hacían más que provocar pérdidas, creció hasta incluir en su seno a 170 compañías bajo el nombre por el que es conocido hoy en día, “Altrad Group”. La política de bonos y principios se mantuvo, a pesar del gran número de empleados que hoy se estiman 17.000 empleados y una facturación de US$2.000 millones anuales de cifras de negocios y US$200 millones en ganancias. En 2015, Altrad fue nombrado con el título de Emprendedor Francés del Año, destacándose en un certamen de más de 50 candidatos, en el país de Mónaco. Sus palabras fueron las siguientes: “Este premio lo recibo con humildad y orgullo. Espero servir de ejemplo para demostrar que no hay obstáculo, por insalvable que parezca, que le impida a una persona alcanzar sus sueños si se dedica a trabajar con persistencia y honradez para conseguirlos”. Con un auditorio cautivado por sus palabras cargadas de emoción que se veían reflejadas en sus ojos húmedos, mil personas de pie aplaudían a quien sus palabras habían llegado, lo que fue prueba suficiente de que el premio estaba en buenas manos.

El empresario beduino no sabe la fecha de su nacimiento. No sabe el año, pero estima que haya sido entre 1947 y 1952. Por acuerdo con sus hijos, decidieron que el 9 de marzo se su cumpleaños. Mohed Altrad es un ejemplo activo dentro de su empresa acerca de los valores y creencias considerando que las personas son lo más importante de su compañía y ofreciendo a los jóvenes aprendizajes o becas de capacitación. Fue reconocido con el título de Caballero de la Legión de Honor Francesa y es presidente del club de rugby Montpellier Hérault Rugby Club. En sus tiempos libres se dedica a la escritura, tanto económica como autobiográfica. “Beduino” es el título donde cuenta acerca de su vida, lectura que el gobierno francés ha declarado de interés educativo y obligatoria en las escuelas. En su discurso de premiación como mejor emprendedor francés, Mohed Altrad compartió: “Yo soy billonario, pero nunca fue mi objetivo, mi objetivo de vida fue ayudar a los demás y yo soy un ejemplo. No importa lo bajo que se parta, pueden llegar lejos a lo más alto, si uno se lo propone”.

No hagas negocios sin ella