Miriani Pastoriza: la increíble historia de la astrónoma argentina que tiene una galaxia con su nombre

Contra todos los pronósticos y prejuicios, se convirtió en la primera astrónoma argentina. Sus descubrimientos, junto al profesor José Luis Sérsic, marcaron un antes y un después en la astronomía en el país. Su historia.

Miriani Pastoriza: la increíble historia de la astrónoma argentina que tiene una galaxia con su nombre

Cuando sus compañeras de escuela se horrorizaron al enterarse que la perra Laika fue enviada por los rusos al espacio, ella, con tal solo 17 años, decía: “Yo hubiera querido ser esa perra”. Para ese entonces, la decisión de Miriani Pastoriza de convertirse en astrónoma, ya estaba más que tomada. Pero su pasión no comenzó con la adolescencia sino más bien desde su niñez, cuando en su querido pueblo Villa San Martín Loreto, en la provincia de Santiago del Estero, su madre, ella y sus tres hermanas, dormían afuera en la galería (por el calor) y miraban las estrellas.

En sus primeros años, esas noches de desvelo por las estrellas, se trasladaron a los libros de Constancio C. Vigil, la revista ‘Billiken’ o, la llamada ‘Mundo infantil’, que tenía hojas dedicadas a la física y explicaba qué es el átomo o cómo se conforma el sistema planetario. Pese a lo decidida que estaba, se le devino una dificultad: dónde estudiar. Hasta ese entonces, la única opción para estudiar Astronomía era en La Plata, es decir, muy lejos y muy caro para su madre quien era maestra y viuda y no podía costearlo. Pero casi por orden del mismo Universo, cuando estaba cuarto año, se crea en la Universidad de Córdoba el Instituto de Matemática, Astronomía y Física. Con esta oportunidad, pasó de 1000 kilómetros de distancia, a tan sólo 430 y con el beneficio de que su hermana mayor ya trabajaba como maestra y la podía ayudar con el dinero.

Contra los prejuicios

Sus inicios no iban a ser nada sencillos para la santiagueña. Para iniciarse en el mundo de la astronomía tuvo que luchar contra muchos prejuicios y dificultades. No solo por tener que desenvolverse en un mundo, hasta ese momento, dominado por hombres, sino también por su nivel de matemáticas, que era muy inferior al de sus compañeros que sabían de cálculo numérico, integrales, derivadas. “Supe que para imponerme y para que las personas creyesen que yo tenía capacidad tenía que demostrar mucha convicción, mucha fuerza”, manifestaba en una entrevista telefónica con un medio argentino.

Fue así donde comenzó a involucrarse y a destacarse, sumándose de a poco a todas las actividades que ampliaran sus conocimientos. Entre ellas, por ejemplo, estudiar en el Observatorio. Siendo la única mujer del curso tuvo que pedir permiso e insistir para entrar. Finalmente, luego de que su profesor José Luis Sérsic hablara con el rector, comenzó a asistir a la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, a 60 kilómetros de la capital cordobesa, donde usualmente los hombres se quedaban una semana y tomaban fotografías de la galaxia en las sierras, a 1300 metros de altura, con uno de los telescopios más grandes del hemisferio sur.

Hallazgo y reconocimiento

Finalmente, en 1965, se graduó como licenciada en Astronomía por la Universidad Nacional de Córdoba, y defendió su tesis de doctorado en la misma casa de altos estudios en 1973, orientada por José L. Sérsic. Durante dicho periodo, junto con su profesor, descubrieron que en el núcleo de las galaxias espirales se forman estrellas nuevas, jóvenes. Hasta ese momento, revela la propia Pastoriza, se creía que esos núcleos estaban formados solo por estrellas viejas. Es así como, tras una exhaustiva investigación y relevamiento de todas las galaxias brillantes del hemisferio Sur, encontraron primero, que su región central no era esférica y que, esas regiones, eran de formación de estrellas. Este descubrimiento cambió la noción sobre las galaxias espirales. Estas mismas galaxias halladas comenzaron a llamarse “Sersic-Pastoriza”.

Pese a sus grandes logros y descubrimientos, la dictadura militar golpearía y mucho su vida personal y profesional. Tras correrla de su cargo con la Ley de Prescindibilidad en 1976 y luego de que su marido fuera liberado tras estar un año y medio secuestrado, se fue a vivir a Porto Alegre, Brasil. Desde entonces, vive allí y continúa activamente con sus investigaciones que siguen inspirando a cientos de científicos en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, lugar donde estuvo a cargo de la dirección y administración. Sus trabajos tuvieron su merecido reconocimiento. Primero con la entrega del Orden Nacional del Mérito Científico por el presidente de Brasil del momento, Luis Ignacio Lula da Silva, y luego el recibimiento del título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Córdoba.

Con su ejemplo e inspiración, Miriani Pastoriza busca la equidad de género en el mundo de la ciencia para que todas las mujeres de dicho ámbito se sientan respetadas y valoradas. Así lo manifestaba en una entrevista:

“Trabajo con la Asociación Latinoamericana de Mujeres Astrónomas, con la que, por ejemplo, reivindicamos tener guarderías en los observatorios.  Hoy en día tenemos un programa en Brasil que se llama “Niñas en la ciencia”, vamos a los colegios y les explicamos el papel que la mujer puede tener en la ciencia. Está la caricatura de la niña que tiene que ser modelo, linda, y nunca se valora la niña que quiere ser ingeniera. Es una lucha compleja, no creo que sean los hombres los que te impidan seguir adelante. Hay muchos factores que se conjugan para que eso suceda. La sociedad condiciona así a la mujer, y ella misma se condiciona. Pero a mí, nadie me impidió seguir adelante, ni siquiera el golpe militar”.

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