Hamdi Ulukaya: el inmigrante kurdo que regaló millones a sus empleados

Habiendo llegado a EE.UU. con tan solo 24 años, creó una empresa de yogur griego que fue furor en el mercado estadounidense. Hoy, distinguido como emprendedor del año por Ernst & Young, es un ejemplo para el emprendedurismo mundial.

Hamdi Ulukaya: el inmigrante kurdo que regaló millones a sus empleados

Ninguno de los empleados de Chobani, una empresa de yogur griego estimada entre USD 3 mil millones y USD 5 mil millones, se imaginó lo que iba a encontrar en el paquete blanco entregado un día laboral cualquiera. ¿Qué había? Al abrir los paquetes los trabajadores observaron que cada uno tenía un número de acciones de la propia compañía que ahora, pasaban a sus manos. Basado en su antigüedad, el creador del emprendimiento, Hamdi Ulukaya decidió devolver todo el esfuerzo que su personal dio durante su periodo en la empresa. 

“He construido algo que nunca pensé que sería tan exitoso, pero no puedo imaginar que Chobani se construyera sin toda esta gente”, confirmaba luego Ulukaya en una entrevista en su oficina de Manhattan que anunció que repartirá el 10% de sus acciones entre sus 2.000 trabajadores, quienes podrán elegir cuándo hacerlas efectivas, ya sea si la firma se publica o se venda. 

Nacido en Erzincan, este de Turquía, se trasladó a los Estados Unidos en busca del “american dream” en 1994 con tan solo 24 años sin saber una palabra en inglés. Luego de su frustrado paso por la Universidad de Albany, se dedicó a la producción de queso feta, impulsado por su padre, que se quejaba de la mala calidad de esos productos en el mercado norteamericano. Finalmente, en 2005, decidió comprar una fábrica de yogur improductiva para producir un lácteo griego de muy buena calidad y bajo precio que traería novedad y éxito en la sociedad estadounidense. 

Nunca aflojar

El ejemplo de Ulukaya se traslada a un esfuerzo que remite a tres eslabones fundamentales: esfuerzo, dedicación y perseverancia. Para alcanzar la expansión de su empresa, el inmigrante que se crio en una familia de la minoría kurda, le llevó un trabajo forzoso de 18 meses en los que vivió prácticamente sin salir de la planta que también contaba con cinco fieles empleados. Paso a paso, la empresa alcanzó a expandirse por las calles yanquis que provocaron un crecimiento inmediato y brutal entre los consumidores a tal punto que hoy, emplea a 2200 personas, sus ventas alcanzan aproximadamente US$ 1000 millones y tiene operaciones en Australia y Gran Bretaña y puede llegar a expandirse a Canadá y Brasil.

Por otro lado, el emprendedor supo mantener los brazos en acción y no bajarlos nunca, pese a las contrariedades y la incertidumbre que no solo tuvo que soportar del mercado estadounidense sino también de su familia. Antes de comprar la fábrica de yogur tuvo la negación de su familia y su círculo íntimo que dudaba de la operación de alto riesgo. Finalmente, siguió su instinto y su voz para crear lo que finalmente sería Chobani, la empresa de los empleados felices. 

Por el otro

Otro de los puntos a destacar del empresario es su “entrega” por el otro. Su pensamiento constante en el bienestar tanto de sus empleados como en las demás personas lo han llevado a ser el emprendedor contemporáneo valorado por muchos. Esto, se ve reflejado no solo en su tarea humanitaria en contratar, por ejemplo, a refugiados para que trabajen en su fábrica sino también en ofrecer sueldos muy por encima del promedio del mercado. A su vez, ha sido voz de todos los que sufren la crisis en Medio Oriente pidiendo ayuda a otros empresarios a sumarse al apoyo. "Mi pasado es la razón por la que sé qué tan importante es ser aceptado en una nueva comunidad. Y eso que solo es posible si se consigue un trabajo", es una de sus frases recordadas.

Este año, ha obtenido el premio al Emprendedor del Año que otorga Ernst & Young. En su discurso, ofrece un mensaje esperanzador y repleto de valores entre los emprendedores del mundo: "Competí con 49 de las personas más asombrosas del mundo. Como emprendedores nosotros también tenemos deberes y es asegurarnos que nuestros productos, inventos o lo que genere riqueza vuelva a la gente y haga una diferencia en su vida. También dejarles a las próximas generaciones un mundo mejor que el que hayamos y tener claro que el mundo de los negocios no pertenece a un círculo pequeño si no que debe estar disponibles para todos".

 

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