Ada Lovelace, la programadora que vislumbró el futuro de una disciplina dominada por hombres

Escritora del primer algoritmo pensado para ser procesado por una máquina analítica, la matemática e informática se convirtió en la pionera de lo que sería el inicio de la programación. Su historia y enseñanzas.

Ada Lovelace, la programadora que vislumbró el futuro de una disciplina dominada por hombres

Era victoriana en Gran Bretaña. La pequeña Augusta Ada Byron, se encontraba con su tutor de matemática Augustus de Morgan y ella, le hacía preguntas profundas y de gran intelecto. Cuestionamientos que inquietaban a Morgan porque, para ese entonces, lo estaba haciendo “como un hombre” y era inapropiadas para una mujer, lo que llevó a quejarse y a pedir explicaciones a su madre, otra intelectual, Lady Byron. Fue bajo estos mandatos, repudios y dificultades en los que vivió sus 36 años también conocida como Ada Lovelace, nada más y nada menos que, la primera programadora de la historia.

Sus inicios no fueron nada fáciles para la nacida en Londres en 1815. A los dos meses de su nacimiento, sus padres se separarían y viviría sola con su madre. Su padre, Lord Byron, fue un reconocido poeta del movimiento del romanticismo británico y su madre, Anne Isabella Noel Byron, matemática y activista política y social. Tuvo una buena educación desde muy pequeña, con apenas cuatro años con preceptores e tutores y estuvo marcada por la exigencia constante. Con el tiempo, las matemáticas comenzaban a aparecer en su vida y luego de ser, primero, instruida o influenciada por el gusto de su mamá, se aferró a ella y comenzó a ser su pasión.

El sentido de la maquina

Fue así como de a poco comenzó a vincularse con numerosos y famosos matemáticos de la época que se sorprendían de sus conocimientos. A corta edad, conoce al matemático inglés Charles Babbage, quién para 1834, tenía planes para construir un nuevo tipo de máquina de cálculo, una máquina analítica. En 1842, el matemático italiano Louis Menebrea publicó una memoria en francés sobre la ‘Máquina Analítica’ y Babbage le propuso a Ada (conocedora del idioma) ser traductora de la memoria en francés para adaptarla al inglés.

Con el objetivo de dar a conocer el valioso trabajo de su amigo y cumplir el sueño de alcanzar una vida intelectual, que le diera lugar en un mundo dominado y exigido por hombres, tuvo la creatividad y el oportunismo suficiente de no solo traducir el texto, sino también crear y realizar su propio aporte. Finalmente, sus denominadas “notas”, desencadenó en el primer algoritmo codificado para que una máquina lo procese, y convirtiéndose, nada más y nada menos, en la primera programadora de la historia. Ada marcó el inicio de la computación.

Luchar por sobresalir

Pese a conocer y saber la revolución que causaría sus notas, la matemática solamente puso sus iniciales por miedo a ser censurada por su condición de mujer. Su texto se publicó en la revista Scientific Memoirs y al poco tiempo se supo que ella era la autora. Esto, generó un gran revuelo y provocó que la comunidad científica haga caso omiso a su aporte. Pese a esto, la creencia de que la ciencia era solo "cosa de hombres" no dominó (y tapó) por completo el trabajo y el esfuerzo de la informática, que sería reconocida, respetada y valorada con el tiempo.

Pese a vivir tan solo 36 años por las continuas enfermedades que la aquejaron a lo largo de su vida, Ada Lovelace no es más que un ejemplo claro de lucha. No solo se adentró en un mundo patriarcal de manera sigilosa, silenciosa y basada en conocimientos fuertes, sino también que nunca dejar caer los brazos ante la resistencia de las enfermedades, de la sociedad y la soledad que la aquejó a lo largo de su vida. La emprendedora y visionaria del Siglo XIX se convierte en un ejemplo para las emprendedoras de hoy que, con mayor conciencia y un contexto diferente, hacen paso firme frente a una sociedad, un tanto a veces, dispar.

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